“La cabeza del hogar y el sostén de la familia…” (Roles de Género)

 “Las personas al nacer somos biológicamente distintas (sexo), a través del proceso de socialización el “ser humano biológico” se convierte en “ser social“. El género es una variable de organización social que asocia valores, actitudes y comportamientos distintos en varones y mujeres, los cuales conforman los Roles de GéneroEn el proceso de socialización aprendemos a ser hombres o mujeres, no porque tengamos distinto sexo sino a través de agentes como la familia, la escuela, los grupos de iguales, los medios de comunicación… que empleando como herramienta el lenguaje (verbal y no verbal) nos transmiten los valores y creencias de nuestra cultura, enseñándonos lo adecuado para cada sexo”


“Hoy me he despertado de malhumor y con el tiempo justo para llegar al trabajo. Esta mañana se nos han pegado las sábanas, nuestro hijo ha pasado mala noche y me resultó difícil conciliar el sueño, por lo que se ha multiplicado el ajetreo que normalmente hay a diario. Es un día importante para mi futuro laboral y les he dejado claro que el sustento familiar depende de lo que ocurra hoy, lo qué más necesito es tranquilidad, ¡organización y tranquilidad!. ¡Pues parece que se han puesto de acuerdo en hacerme más estresante el día!. 
He salido de casa entre las pataletas de mis hijxs y la cara de desesperación de mi pareja, que desbordada por los acontecimientos y por no haber pegado ojo en toda la noche, hoy…¡casualmente!…¡no ha podido preparar mi desayuno…!
Así que a parte del malhumor, ¡tengo hambre!…e intentaré parar a tomarme un café antes de entrar a trabajar…¡eso si salgo de este maldito atasco!… 

Supongo que lo mejor es que respire profundamente y me adapte a las circunstancias. 
Puedo aprovechar este rato en el coche para repasar los puntos importantes de la reunión, aunque… ¡me puede más el cabreo!…
Hoy es uno de estos días en los que me cuestiono ¡todo!, en los que me pregunto…¿cómo he podido llegar a esta situación…?

Mi vida es un ir y venir del trabajo a casa, aunque mi pareja no opina lo mismo, constantemente me hace reproches por el tiempo que estoy fuera y que no dedico a la familia. No entiende que una parte importante, que complementa mi vida laboral, son las relaciones sociales que se generan alrededor. 
Es necesario que acuda a distintos eventos: comidas, cenas o  unas cañas  después de trabajar…, me abre posibilidades para conocer a  gente de otros departamentos y promocionar dentro de la empresa, además de unir al grupo…
Es verdad que no paso el tiempo que desearía con todxs ellxs, pero…¿qué otra cosa puedo hacer?, ¡en casa no entra otro sueldo que no sea el mío!, así que un poco de comprensión no estaría mal por su parte…
Sé que esta rutina nos está afectando y últimamente la situación se está haciendo insostenible entre nosotrxs…
Podría resumir mi vida actual entorno a sentimientos de frustración, enfado y tristeza…¡últimamente, lo único que hacemos es discutir!. 
Se ha abierto una enorme brecha entre nosotrxs y cada vez quedan más lejos los tiempos en los que en nuestro amor existían intimidad, pasión y compromiso….

Nos conocimos en la universidad, de hecho estudiamos juntxs. Siempre fue mejor estudiante que yo y se puede decir que aproveché mi habilidad con la palabra  para engatusarle y conseguir que me pasase los apuntes de las clases a las que no asistía,  supongo que una cosa llevó a la otra… y como dice el refrán…”Tanto va el cántaro a la fuente…. (que se aprendió el camino…)”, el caso es que empezamos a salir y pasó el tiempo, terminamos la carrera, el “Master X que nos garantizaba trabajo”, encontramos empleo y nos casamos…

Al principio todo rodaba perfectamente, hasta que confluyeron una serie de acontecimientos en nuestro día a día que nos hicieron cambiar el rumbo: la pérdida de su empleo, las dificultades para encontrar uno nuevo y el nacimiento de nuestrxs retoñxs…. 
Pasamos, entonces, a tener que hacer frente a nuestras necesidades personales, a las de pareja, a las de nuestrxs hijxs y a las de todxs como familia…
…Creo que lo que nos ocurre puede ser fruto de nuestra incapacidad para combinarlas equilibradamente…

Tuvimos hijxs más por decisión suya que mía, a mi eso del “reloj biológico “no me preocupaba tanto, siempre quedaba la opción de adoptar…Además mi trabajo comenzaba a despegar y no consideraba que fuese el momento, ya que no podría implicarme en su cuidado de igual modo. Aún así, debido a que el camino “correcto” a seguir implicaba formar una familia, cedí …
¡Que duda cabe de que han aportado muchas alegrías a nuestras vidas!, pero también otra gran responsabilidad… Después de hablarlo con tranquilidad y, teniendo en cuenta que sus dificultades en el trabajo eran inversamente proporcionales a las mías y que lxs niñxs pequeñxs necesitan muchas atenciones, decidimos que “uno” se encargaría de la casa y la familia y “otro” de la parte económica. Además… la paciencia, el cuidado, el afecto y la abnegación por la familia son virtudes más suyas que mías…

¡Sé qué es feliz por ver crecer a sus hijxs, sé que les quiere y los cuida maravillosamente!, pero… también veo cómo en su rostro se va gestando una enorme expresión de tristeza y frustración al no poder…”realizarse como persona”, “moverse con autonomía”…
No sé qué hacer ante esto…,a veces lo entiendo y otras no…,creo que es un privilegio poder educar y pasar tiempo con tu familia mientras tu pareja contribuye económicamente al sustento familiar.
Suelo compartir las dificultades con las que me encuentro en el trabajo, ya que para mi es una importante apoyo y fuente de ideas, pero supongo que no es suficiente para alguien con su formación y sus expectativas…y ¡vierte contra mi toda su rabia!, ¡su rabia ante el sistema, la sociedad que limita la igualdad de oportunidades a hombres y mujeres… y los hace diferentes por su género! 
¡Se sabe y siente dependiente, sabiendo que posee un enorme potencial para la independencia…( económica, emocional…)!
Esto no es solamente una cuestión social, se ha convertido en nuestro principal problema: “La desigualdad de oportunidades entre dos iguales que nos considerábamos nosotrxs… “

He intentado apoyarle para que encuentre empleo (aunque ese sueldo iría destinado a contratar a alguien que se encargue de nuestrxs hijxs…) y de hecho ha ido a alguna entrevista, pero no lo ha conseguido…y al final continúa encargándose al completo de las tareas de casa y el cuidado de lxs niñxs…
De pronto nos hemos convertido en una pareja en la que yo me veo exigiendo que mi ropa esté planchada y en perfecto estado para ir al trabajo y la otra parte se pasa el tiempo enumerándome la cantidad de cosas que hace durante el día y recordándome lo poco que colaboro en ellas (aunque en esto no estoy completamente de acuerdo, porque cuando tengo tiempo, que suele coincidir con los fines de semana, me encargo de ir al supermercado, salir con lxs niñxs al parque y hacer la comida, ¡después de trabajar duramente toda la semana…!)

En definitiva, se puede decir que a la crisis económica hay que añadir nuestra crisis de pareja, aunque dudo de que de algún modo continuemos viéndonos como tal, creo que nos sentimos dos, pero no pareja. Admito que esto me asusta, pero sé que, en este momento, tiene las de perder, ya que tanto sus posibilidades sociales como económicas están limitadas y ligadas a a mi, así que, aunque sea duro decirlo… ¡me siento con más poder en nuestra relación!…
Esta sensación es extraña y añadida a las tensiones entre nosotrxs ha hecho que en algún momento me haya planteado la posibilidad de entretenerme con “alguien del trabajo”, pero no he dado ese paso…
Conozco a personas que lo hacen, de hecho en mi departamento son bien conocidos los líos amorosos entre unxs y otrxs, algunxs lo han normalizado completamente en sus vidas y cuando me ven mala cara al llegar a la oficina han llegado a insinuarme que para tales cuestiones existen formas de relajación… 
¡Vamos que parece que el tema de la infidelidad se ha convertido en una nueva forma de presión grupal!

En fin…¡Qué oportunidad me ha dado este atasco para darle vueltas a la cabeza!, menos mal que el tráfico comienza a diluirse un poco y en breve estaré en la oficina, pararé a tomarme el café y subiré rápidamente a la sala de juntas, prefiero estar allí antes de que llegue mi jefx y lxs otrxs socixs…

Pero…¡No me lo puedo creer!…
¡Con las prisas no me he dado cuenta de la tremenda carrera que llevo en las medias!…
¡no tengo tiempo de parar a comprarme otras!…
¿Quizás mi marido aún no haya salido de casa para llevar  a lxs niñxs al colegio y pueda traerme otras al trabajo?… 
¡Qué desastre!, ¡hoy que todo tenía que salir perfecto…!”