¿Supone internet un peligro en la infancia y adolescencia?

Vivimos en una sociedad en la que el uso de las nuevas tecnologías se ha integrado y normalizado dentro de nuestra vida cotidiana con enorme rapidez. Esta velocidad ha dado lugar a que, en ocasiones, aparezca un significativo desfase entre los conocimientos de las nuevas generaciones, habituados al mundo digital desde edades muy tempranas y los de sus progenitores/as.

Internet es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas, con un profundo impacto en el mundo laboral, de ocio y conocimiento a nivel mundial. Gracias a esta herramienta podemos acceder a una enorme cantidad de información de forma rápida, buscar empleo, publicitar o crear nuestro trabajo, entretenernos, intercambiar información…Sin embargo, la mayor dificultad que presenta internet es el “anonimato” y el engaño. Es relativamente sencillo disfrazar la realidad que presentamos a través de la red. En general, en todas las relaciones personales puede estar presente el engaño con diferentes fines, internet se convierte en una herramienta en manos de las personas que desean dar extensión a ese aspecto negativo de las relaciones humanas. 
Para poder educar a nuestros hijos e hijas en un correcto uso de internet, es necesario que conozcamos  sus peligros fundamentales, pero también que entendamos esta herramienta que facilita el contacto e interacción entre las personas de diversos lugares del mundo. Internet nos ofrece un nuevo contexto, un entorno en el que se han modificado los límites. Hace tiempo manteníamos contacto y relaciones dentro de un marco cercano. Las amistades de nuestros hijos e hijas surgían en el colegio, en el parque o en los lugares de ocio en donde salían, lo mismo que nuestras propias amistades. Ante las dificultades o en la búsqueda de empleo, nuestra red de apoyo era la familia, los amigos y amigas con los que teníamos contacto. Sin embargo, internet ha introducido la posibilidad mediante los foros, los chat y sobre todo las redes sociales de ampliar nuestro campo físico de acción e influencia.

Entre las amenazas tecnológicas existentes en la red que afectan a los/las menores se encuentran el sexting, grooming o el ciberbuying, nuevos términos conceptuales acuñados para referirse a antiguos problemas en las relaciones humanas, que ahora se reproducen y amplifican su efecto con el uso de este nuevo medio.
El sexting hace referencia al intercambio de fotografías o vídeos personales de contenido erótico entre dos personas, produciéndose habitualmente entre parejas.
El grooming se refiere a prácticas online de ciertos adultos que pretenden ganarse la confianza de un menor con fines de satisfacción sexual.
El ciberbuying se produce cuando un/a menor atormenta, amenaza, humilla o molesta a otro/a a través de internet o el móvil. Es una situación que se describe entre iguales.

En el día a día es necesario que eduquemos a nuestros hijos e hijas para que no den excesivas confianzas a adultos/as desconocidos/as cuando están solos/as, para que sean prudentes con sus cosas y no revelen ciertas informaciones personales, para que ante cualquier dificultad con otro/a menor posean la confianza de comunicárnoslo…y actualmente tenemos que incluir ,en esa educación, el factor de riesgo que puede implicar un mal uso de internet.




Por tanto, algunas indicaciones a seguir pueden ser las siguientes:

  • Elegir un lugar visible y accesible para situar el PC en casa, de forma que podamos supervisar su uso.
  • Elegir los sitios de internet que pueden o no pueden visitar  con el “filtro de contenidos” y el “control parental”.
  • Crear distintas cuentas de usuari@ limitadas.
  • Aumentar los controles de Privacidad y seguridad (redes sociales).
  • Advertirles de que no den datos personales, fotografías, vídeos.. propios ni de familiares, ni información de rutinas habituales a desconocid@s, incluidas páginas en las que solicita información personal.
  • Nunca deben de quedar con nadie que hayan conocido por internet sin el conocimiento y autorización de los padres.
  • Hacerles saber que si alguien les dice algo que les resulte incómodo o molesto es importante que os lo comuniquen.